Analizo
la situación actual de violencia en las regiones de Colombia
Se describe y analiza el problema de los homicidios en Colombia, como forma más indicada para abordar y tratar de comprender parte del problema de la violencia colombiana, en el último cuarto del siglo XX. La descripción y análisis son producto de tres insumos básicos, a saber: las fuentes documentales y datos disponibles en las diferentes entidades e instituciones relacionadas con el tema, la palabra de los actores y voceros representativos de las diferentes fuerzas y organizaciones sociales, económicas, culturales y político-militares, lograda a través de entrevistas extensas y diálogos permanentes y los aportes teóricos de quienes dentro y fuera del país han venido pensando sobre nuestra situación de violencia. El número de homicidios aumentaba lentamente en los primeros años estudiados. Se acelera a partir de la mitad de los 80. La tasa por 100 000 habitantes casi se cuadruplica (de 23 a 82). Predomina el sexo masculino; en el 2001 había por cada mujer, 12 hombres. Los homicidios se encuentran en las edades más jóvenes. Se demuestran las tres características fundamentales de la violencia colombiana actual: generalización, complejidad y degradación recientes. No se llega a un intento acabado de encontrar un método y proponer una explicación única del fenómeno estudiado o un marco comprensivo general. Se sugiere una aproximación metódica y una exploración explicativas que, a partir de la consideración de la violencia homicida en Colombia en un período determinado, contribuya tanto a su comprensión como a estimular otras búsquedas acerca de la propia realidad estudiada.
Desde 1810 hasta finales del siglo
XIX se suceden constituciones con diferentes proyectos de organización estatal
que enfrentan a liberales y conservadores. Después de un largo período de
gobierno conservador (1884-1930), los liberales consiguieron el poder gracias a
las divisiones internas del Partido Conservador. Fue precisamente la división
de opiniones respecto a la trayectoria gubernamental liberal (1934-1946 i especialmente
la etapa 1934-1938 en que es van desenvolupar conquistes importantes pero parte
de trebolados rurales y urbanas). En Colombia el Partido Liberal de Alfonso
López (1934-1938) promovió una serie de reformas constitucionales que
respondían, por una parte, a la creciente crisis del país y, por otra, a
limitados fines partidistas. Estas reformas limitaron la influencia de la
iglesia, ampliaron el electorado en las zonas urbanas donde el partido era
fuerte y también aumentaron la base de apoyo del partido dentro del movimiento
obrero. Los conservadores no protestaron activamente ante la promulgación del
sufragio universal para los varones por parte del Congreso dominado por los
liberales, ya que tenían la esperanza de que la medida les ayudaría más que a
los liberales a movilizar a los votantes del país, que seguía siendo
predominantemente rural, con la ayuda del clero local.
A pesar de esto, la irrupción de
nuevas fuerzas sociales y nuevas ideologías durante los decenios de 1930 y 1940
en un contexto de continuos temores a que un único partido fuese hegemónico en
un sistema marcadamente presidencialista aceleró la polarización. Se desarrolló
un proceso de violencia incitado tanto por los liberales (que se alejaban del
poder después de ejercerlo durante 12 años consecutivos) como por las esferas
oficiales, que persiguieron a los liberales en determinados departamentos. Pero
fue el asesinato del liberal Jorge Eliecer Gaitán el hecho que hizo explotar la
guerra civil más cruel de Colombia en la que murieron más de 300.000 personas y
en la que se enfrentaban a muertes conservadoras y liberales. Esta guerra civil
se conoce con el nombre de ‘la violencia’, y comportó la ruptura del régimen
(1949) y, finalmente el gobierno de los militares (1953-1957) dirigido por el
general Rojas Pinilla con el apoyo de amplios sectores políticos y económicos
del país. Después de un período de transición dirigido por una Junta Militar
entre los años 1957 y 1958 se implantó lo se llamó como Frente Nacional.
¿Cuáles son las zonas ‘rojas’ por violencia en Colombia?
La percepción de seguridad ciudadana
en todo el país no es favorable. Además de eventos asociados con el
conflicto armado, las comunidades denuncian incrementos en casos de
delincuencia urbana, desplazamientos dentro de las mismas ciudades, ataques
como resultados de extorsión y secuestros. La Oficina para la Coordinación de
Asuntos Humanitarios en Colombia (OCHA), reportó entre el primero de enero de
2012 y el 15 de julio de 2013 4.967 eventos de violencia en Colombia. El
monitor humanitario de dicha oficina de las Naciones Unidas también indica que
desde 2008 ha habido 36.772 situaciones de violencia o inseguridad, frente a
12.750 casos de desastres naturales.
Las regiones con mayor incidencia de
eventos de violencia tienen fuerte presencia de grupos armados ilegales, son
reconocidos centros de producción de drogas e incluso son territorios
de los que se sabe hay abandono del Estado, elevados niveles de pobreza y
territorios volátiles, que casualmente en la actualidad concentran la mayor
parte de protestas sociales, como Catatumbo.
Según la observación más actualizada
del monitor de eventos de conflicto de la ocha, las regiones “rojas” son
Antioquia, Cauca, Caquetá, Nariño, Valle del Cauca, Norte de Santander, Arauca,
Putumayo y Meta. Las mediciones contienen datos publicados en medios
de comunicación nacionales, regionales y locales, informaciones diarias de
fuerzas oficiales e informaciones recogidas por oficinas de derechos humanos en
las diferentes ciudades. Además consideran informes relacionados con conflicto
armado y delincuencia común.
Cauca se convirtió en el departamento
más afectado por ataques relacionados con conflicto armado. Los municipios de
Corinto, Jambaló, Santander de Quilichao, Caldono, Piendamó, Puerto Tejada y
Toribío fueron constantes víctimas de emboscadas, atentados, desplazamientos
masivos y combates. Varias de las poblaciones también fueron víctimas por minas
antipersonal.
Aunque Antioquia es el segundo
en la lista las zonas rojas del país, la mayor concentración de eventos de
violencia se registró en Medellín. Los casos reportados tienen que ver con
homicidios, masacres urbanas, desplazamiento masivo dentro del mismo municipio
y amenazas. En el resto del departamento hubo varias acciones de
emboscadas, combates, secuestros y hostigamientos en poblaciones como Ituango,
Toledo, Sabanalarga y Anorí.
En Norte de Santander se destaca que
una zona de alta incidencia de actos de violencia es la región del Catatumbo.
Municipios como Tibú, El Tarra y Teorama concentraron gran parte de actos
relacionados con homicidios, desplazamientos y secuestros. En Cúcuta la mayoría
de eventualidades se relacionaron con inseguridad local, ataques contra
propiedad privada y asuntos relacionados con extorsiones.
Durante el periodo evaluado se
presentaron 328 eventos en Arauca, convirtiendo al departamento de uno de
los más afectados por la violencia especialmente armada. Justo en ese
departamento, este fin de semana fueron emboscados y asesinados 15 militares en
zona rural de Fortul. Los uniformados estaban desarmados cuando fueron
atacados, según testigos, y al parecer varios de los miembros del
ejército fueron rematados con tiros de gracia.
Otros departamentos con convulsiones
de orden público y seguridad permanentes Caquetá en especial por San Vicente
del Caguán, Nariño, Huila y Putumayo. En esas regiones son frecuentes los
combates entre fuerzas oficiales contra insurgentes, reclutamientos forzados,
hostigamientos contra población civil, atentados contra
la infraestructura privada y militar, y ataques terroristas.
Bogotá registra 73 de los 4.967
eventos de violencia. Entre las observaciones hay amenazas individuales o
colectivas, uso de artefactos explosivos contra bienes civiles, reclutamiento y
desaparición forzada.
Los departamentos que menos eventos
de violencia armada registraron fueron Amazonas, sin ninguna notificación,
Guanía con un acto relacionado con reclutamiento forzado en Puerto Inírida, San
Andrés y Providencia por amenazas, Vichada por amenazas a la población civil y
hostigamientos principalmente en Camribo, y Vaupés por reclutamientos forzados.
El panorama sobre violencia y
conflicto de la Ocha, durante 2012, reseña también que de acuerdo a información
oficial preliminar hubo 99.381 desplazamientos en el país, aunque el dato
contrasta con la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento
(Codhes) que informa de 256.590 desplazamientos.
El informe de Ocha también denuncia
la “continua comisión de graves violaciones contra los derechos de los niños,
incluyendo reclutamiento forzado, asesinato, mutilaciones, violaciones y otros
abusos sexuales, secuestros y ataques violentos contra escuelas u hospitales”.
El 65% de las poblaciones colombianas tienen campos con minas antipersonal
sembradas y 479 personas han sido víctimas de artefactos explosivos durante el
segundo semestre de 2012.
El Centro de Recursos para el
Análisis de Conflictos (Cerac) tiene un informe en el que detalla la presencia
de grupos armados en las diferentes regiones del país, la consolidación de esos
actores como influyentes o dominantes en los territorios y las zonas donde
hierve el conflicto, debido a enfrentamientos de esos grupos contra la fuerza
pública o combates entre los mismos grupos ilegales. KienyKe reproduce
un mapa en el que se identifican los territorios nacionales donde operan los
dos principales grupos guerrilleros (FARC y ELN). Las zonas donde más ejercen
resistencia armada coinciden con la mayoría de zonas rojas identificadas
por OCHA, aunque las mediciones de este último organismo no sólo consideren
acciones de insurgentes.
Las Farc son el grupo armado ilegal
de mayor presencia en todo el territorio nacional. Jorge Restrepo, director del
Cerac, no obstante explicó que hay regiones en las que hay actividad
guerrillera pero no hay oleadas de combates, de alguna manera, porque la
guerrilla controla el territorio y se ha consolidado allí. Entre dichos
sectores se encuentra parte de la serranía del Perijá, cerca de la frontera con
Venezuela, parte de Vichada y Guanía, zonas de los límites entre Boyacá y
Florencia, el pacífico caucano y el pacífico nariñense.
El segundo mapa construido a partir
de datos del Cerac, se identifican los puntos en el país donde más se registran
eventos de combates, especialmente de la fuerza pública contra grupos
guerrilleros. Son escenarios en los que necesariamente se producen crisis
humanitarias, desplazamientos, hostigamientos a poblaciones y daños en bienes
de civiles.
Cerac también tiene informes sobre el
accionar de grupos posdesmovilización paramilitar (GPDP), hoy conocidas como
bandas criminales (Bacrim). Esta fuente dice que hay operaciones de los
Rastrojos en Magdalena, Norte de Santander, Santander, Antioquia, Tolima,
Chocó, Valle del Cauca y Nariño. Los Urabeños delinquen especialmente en
Córdoba, Antioquia, Valle del Cauca y algunos sectores de Norte de Santander y
La Guajira. De Águilas Negras, en el último año, hay información de actividad
en Cundinamarca y Caquetá. Restrepo agregó que las Bacrim suele protagonizar
enfrentamientos con grupos guerrilleros en el sur de Córdoba y el bajo Cauca
antioqueño. El Ejército también ejerce presión sobre estos grupos ilegales en
Córdoba, el suroeste de Antioquia y Valle del Cauca.
Las bandas criminales, cuando
obtienen dominio territorial, siembran terror dentro de las poblaciones,
propician secuestros, desplazamientos y masacres, extorsiones y ataques a
bienes civiles u estatales.
Ni Cerac ni Ocha han mostrado
incidencia significativa de violencia en departamentos como Amazonas, Guainía,
Vaupés o Vichada. Ocha explica que esto se determina en la capacidad que tiene
la oficina de recibir información de esa zona y hacer presencia permanente allí
para reportar eventualidades. Al no haber una red o estructura informativa en los
lugares, puede carecerse de datos de violencia, si los hay, en dichos sectores.
vídeo.
https://www.youtube.com/watch?v=UWhp2DOiRn0vídeo.
PREZI
https://prezi.com/p/g2sjooh-nnru/

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